
En la Abogacía el binomio esfuerzo-resultado es ineludible. En mis comienzos, bien me decían, aquello de “la Abogacía es intensiva en el esfuerzo, y extensiva en el tiempo.” Sin embargo, hay otro elemento nuevo, y por ello, hay que atraerlo a la gestión del despacho que es la captación del potencial cliente que navega en Internet. En un nuevo escenario digital, es el que no nos conoce, pero busca, y puede ser que con un fin de contratar nuestros servicios, y por ello, ya es interesante.
Así, partiendo de la necesidad de un potencial cliente
que es exigente, crítico e invisible, y que analiza nuestro perfil, desde
elementos como son nuestros datos y escritos que obran en la red, hasta la
valoración o reputación digital que hayamos podido integrar en redes sociales, se hace necesario postularse ante tales nuevas circunstancias.
Primer
Mensaje: “Internet es un todo.” Así de basto nos puede resultar que haya
abogados jóvenes que hayan integrado la digitalización en sus despachos, y que
se nos presenten como CEO de un despacho, en el que el nivel de especialización
lo denominan “boutique legal”, pero lo cierto es que esta nueva onda va
llegando más pronto que tarde, como en su día nos extrañaba ver a abogados
hablando por el móvil en la calle, siendo con el paso del tiempo, algo de lo
más normal.
Ya no podemos tener un mensaje ambiguo o
de alto estilo literario, sin un empleo de las palabras correctas en los lugares indicados, para que el servidor nos posicione mejor, siendo necesario que el
mensaje llegue lo más nítido al mayor número de potenciales clientes, y para
ello, las normas nos son impuestas por el sistema.
Segundo
Mensaje: “Un marketing lo más barato posible, pero a su vez de lo más eficaz.”
¿Dónde queda nuestra innovación digital?. El celo en la redacción de mis
escritos, los contrarresto con la cruel crítica de mi joven informático: “sé
breve,… esto es un plomazo tío…”. Cuando quieres argumentar aquello de “si
pero…”, te cortará con la frase: “Lo que tú digas, pero esto no se lo va a leer
nadie”. Así que, para llegar, hay que ser lo más breve posible, lo más claro y, estar lo mejor posicionado, aquello de “Beba Coca-Cola”, que en el mundo
jurídico es un mensaje corto y conciso.
Lo importante es estar en la red, siempre que el
posicionamiento cuente contigo, y siendo recomendable tener una persona que entienda
cerca. Llegado el momento, cuando el potencial cliente firme la hoja de encargo, ya podemos dejar
de lado el marketing de la Coca-Cola, y volver al consejo de inicial,
aplicando el binomio esfuerzo- resultado, pero para ello, hay que llegar, y
esto no resulta nada fácil.
Tercer
Mensaje: “¿acabará algún día esto del covid?, ¿qué mundo nos quedará?”.
Algo que hay que preguntarse cada día: ¿hacia dónde vamos?, y qué grado de
certidumbre podemos tener para el futuro. Sobre este particular en un Congreso
On Line sobre Transparencia, me quedó una frase de don Antonio Garrigues: “La
sociedad cambia de una manera continua e impredecible. No tenemos todas las
respuestas, y no pasa nada. Se puede convivir con la duda.”
Un colega, a través de la red Linkedln,
me mandó un manual, breve e interesante, denominado “Conoce el Copywriting.
5 Elementos que harán que conectes con tus potenciales clientes”. En dicho
manual había una frase que decía: “Si quieres diferenciarte de la
competencia y realmente llegar a tus potenciales clientes no puedes ser
genérico.” A priori, cualquier consejo siempre es de agradecer, pero me
genera cierta frustración no saber exactamente cuál sería aquello que debo
hacer, aquello de voy andando poco a poco, en un sentido, aunque sea con pies
de plomo…. Y, tanto por hacer, se puede llegar a traducir como no hacer nada, y
ese no es el camino. Así, que siempre hay que trazar una estrategia, darnos un
tiempo prudencial, y ponernos en marcha.
Resumen
final y propuesta: Mi idea sobre el copywriting, y este paso en marketing del
despacho se centra en pequeños pasos, e ir observando.
De
forma secuencial, mi propuesta se basa:
-una
página web del Despacho, mostrando con claridad nuestra oferta de servicios.
-
potenciar la idea del blog en el despacho. A cualquier tweet, o publicación se
le añade un enlace url. al blog, y ya hemos colado nuestra publicación. Esto
es, un mensaje corto de “gancho”, y si el lector click-ea, se supone que hemos
atrapado su interés, y podrá leer un artículo más largo con un mayor contenido,
evitando de inicio, mostrar un texto largo.
-
sobre la idea del blog, pondremos en un estilo claro y directo nuestros
artículos, comentando aspectos de servicios legales que nuestro Despacho esté
interesado en ofertar, y llegando a un potencial cliente. Sobre estos textos,
debemos ser claros en la idea a transmitir, y breves en la redacción.
-
fotos y más fotos…. Vivimos en el mundo de la imagen, pero no cualquier foto,
deben tener cierta calidad, y poder relacionarse con la imagen que queramos
dar. Sobre esto de las fotos con mensajes, he visto auténticas obras de arte de
compañeros. No sé si con las cámaras de sus móviles o con una cámara réflex o
digital especial, pero aspectos tan amables como imágenes de nuestra catedral
con una puesta de sol de fondo, o una imagen del río o una famosa plaza con un
reflejo de luz único, y que nos invitan a leer con interés el mensaje que
llevan dichas imágenes al pie. En este sentido, decir que las nuevas generaciones
(youtubers, Instagramers…), son verdaderos especialistas.
-
evitar mensajes politizados en redes sociales. Si hay algo que el público en
general busca en RRSS es el desahogo, y qué mejor motivo que el de la opinión
política…. Sin embargo, esa opinión no es nada profesional para un abogado, y
resta, no aporta. Luego, hay que evitarlo a toda costa, si nuestro objetivo es
el de la promoción de nuestro despacho.
-si
recibiésemos una airada crítica en nuestro muro, página o reseña en Google…,
cuando menos, agradecer el interés mostrado, y responder con aquello de
“comprobaremos su mensaje lo antes posible, en nuestro espíritu de mejora,
agradeciendo su interés….”. Nunca entrar en discusión, ya que es un canal de
promoción, no de discusión, y queda mal ante terceros.
-
un consejo repetido, pero no por ello necesario, y a tener en cuenta. Una
contratación debe estar documentada, tanto en sus antecedentes, objetivos, y
precio, pudiendo o no definir el espacio temporal, pero siempre acotando el
objeto del trabajo. Con ello evitaremos cualquier malentendido. Dicha hoja de
encargo debe estar redactada de forma clara y sencilla, siendo un contrato de
prestación de servicios, sometido a las normas fiscales y deontológicas
profesionales del Ilustre Colegio de Abogados.
Por
último, es necesario recodar aquello del mundo que tenemos alrededor, y el que
queramos conquistar, teniendo en el mundo digital un aliado para dicho fin.
Carlos Mínguez Oliva. Abogado del Ilustre Colegio de
Abogados de Murcia. http://www.urbavital.com